La selección sonora

Las palabras que mejor suenan son las que sobreviven

El lenguaje, como los organismos vivos, también parece estar sometido a las fuerzas de la selección natural.  Continuamente se están creando palabras nuevas en todas las lenguas, pero sólo las más aptas sobreviven. Una de las fuerzas principales que selecciona los vocablos que se incorporarán a una lengua y se mantendrán a lo largo del tiempo es la sonoridad. Hay otros factores que influyen, es verdad, como la simple desaparición de los objetos que designan estas palabras (¿quién usa hoy, por ejemplo, magnetofón?), pero las palabras que suenan mejor a los oídos de los hablantes tienen mejor porvenir.

Cada lengua tiene sus propias reglas para la formación de palabras, sus restricciones a la hora de juntar fonemas, y esto se aprecia en el sonido inconfundible de un habla, en su prosodia y musicalidad características. Hay palabras que son, sencillamente, imposibles o muy improbables en un idioma, como está poniendo de relieve la fonotáctica, un área de la lingüística de reciente creación que estudia la frecuencia de las sucesiones fonémicas en las distintas lenguas.

La creación de vocablos compuestos permitiría en principio saltarse las reglas internas de emparejamiento de fonemas, pero a la postre estas palabras acaban condenadas a la marginalidad, ya sea en el inglés o en el navajo, como ha puesto de manifiesto un estudio publicado en el número de diciembre de 2011 de la revista Language, de la Linguistic Society of America (Grammars leak: modeling howphonotactic generalizations interact within the grammar).

Andrew Martin, investigador del Laboratory for Language Development en el Riken Brain Science Institute en Saitama (Japón) y autor de este estudio, muestra en su artículo que los hablantes ingleses tienden a evitar palabras compuestas como bookcase, que juntan en un vocablo dos fonemas /k/, y su análisis confirma que las palabras de este tipo están infrarrepresentadas en el lexicón inglés.

Ya sea en inglés o en español, las palabras que contravienen las reglas de la fonotáctica son más bien raras. La selección sonora va en su contra. Y esto es algo que se debe tener muy en cuenta en el procesamiento del lenguaje natural.

Foto: sergi blog/ Flickr

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